El día a día – 8 Ascensión al Ama Dablam

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¿Queréis saber que se siente cuando se sube una de las montañas míticas del planeta?
Poli nos lo cuenta en primera persona. Si eres amante de la montaña con su relato te emocionarás.

Muchos de los integrantes del trekking no nos conocíamos, pero han sido unos días muy bonitos, donde toda ha sido fácil con esta maravilla de gente que nos hemos juntado. Juntos hemos disfrutando de este gran país i de su maravillosa gente. Gracias a todos, nos volveremos a ver en el camino.

Después de unos 20 días juntos, ahora nos quedamos David y yo solos.

Antes David baja hasta Namche Bazar a despedir a toda la cuadrilla, yo me quedaré descansando en Tengboche. Un día en solitario disfrutando de este paraje me vienen muy bien.

Pronto empezaran los momentos expectantes de comprobar cómo será la meteo y así poder definir una estrategia para escalar la montaña. Serán días donde tendremos que estar con los 5 sentidos puestos en la montaña, así que hasta entonces, toca disfrutar de la soledad, de las vistas y de la tranquilidad.

El Día 8 llegamos al campo base del Ama Dablam, no sin haber pasado por la casa del Lama Gueshes, famoso porque por allí pasan la mayor parte de alpinistas que van a escalar el Everest,  el Lhotse o cualquier de las grandes montañas del Khumbu.

Cuando llegamos a su casa, guiados por su hija Tashi a quien conocimos previamente, nos encontramos un señor mayor que solo verlo nos transmite una sensación extraña: paz, tranquilidad, respeto… no sabría definirlo, una sensación especial en todo caso. El Lama Gueshes  vive en lo alto de Pangboche.

Una vez allí celebramos una pequeña ceremonia budista llamada “Puya”.

También como es costumbre, nos elaboró ​​un amuleto con una pluma de buitre, ave que vuela por encima del Everets y puede hacer grandes distancias, incluso traspasar las fronteras con el Tíbet. Además es un ave que no mata para vivir.

Una vez bendecidos por el  Lama, llegamos al campo base, allí nos encontrábamos con Carma y Sangue, cocinero y asistente de cocina… Vaya dos tipos, como nos dieron de comer…

Nuestro campo era muy básico, queríamos hacer una ascensión rápida y no nos hacian falta muchos lujos.

El día 9 nos merecíamos un poco de relax y afinar la estrategia, aunque la cosa estaba medio clara: la meteo marcaba el día 12 como el día que menos frío haría, sólo una -24 ºC y poco de viento.
Con esto claro, sólo había que descansar y celebrar cumpleaños de David, un año más en el Himalaya!

El planteamiento era,  portear el día 10 en el campo 1 y dormir allí, el 11 marchar al campo 2 y el 12 de madrugada intentar cima, todo ello en estilo alpino, es decir transportando todo el material nosotros mismos. Estábamos aclimatados, y nos sentíamos con fuerzas así que porque no intentarlo.

El 10 por la mañana,  un buen DESAYUNO con café del bueno (orgánico, aquí sólo hay soluble), tostada con tortilla de queso y jamón de “papa” Poli. Después de cargar fuerzas partimos con 20 kilos en la espalda con todo lo necesario para abastecer el campo 1. El ritmo no es rápido, es el adecuado para el peso que llevamos. En 5 horas estamos el campo 1, muuuuuy cansados.  La altura y el peso pasan factura.

Allí ya teníamos una tienda para nosotros que habíamos acordado con los sherpas de las grandes agencias en el base.

Para mí todo era nuevo… aquí  el trabajo de un buen guía se deja notar.

David siempre dice que el éxito de una expedición siempre recae en ser metódico y constante, reunir, ordenar, hacer depósito de comer para la bajada, ir a coger nieve y empezar a fundirla para hidratarnos y poder comer el liofilizado. Cuando llegas cansado hacer hacer todo esto no apetece nada, pero ahí estaba el señor Pujol, este hombre me cuida mucho… Gracias!!

Tal vez a mí me quede un poco grande,  porque aparte de escalar, para ir de campo en campo una vez allí es necesario que este trabajo se haga, pero bueno, ganas i interés puse en hacer todo aquello que David me recomendaba.

El día 11 a primera hora y con calma después del desayuno marchábamos al famoso Campo 2. Solo salir del campo 1 se acaba el caminar, porque ya todo el itinerario se hace por la cresta suroeste, donde hay que ir sorteando torreones y remontando canales de roca. En dos horas estábamos al pie de la Yellow Tower, un diedro de 25 metros vertical, lo pasamos sin problemas, con el jumar claro, y llegamos al Nido de Águila,  donde se monta el campo 2.  Suerte de nuestro acuerdo porqué allí sólo caben 7 tiendas.

Una vez en el campo 2 empieza de nuevo el ritual: buscar nieve, fundirla, beber, comer …  A la una de la madrugada queríamos levantarnos para ir hacia la cima, así que no tenemos tiempo que perder si queremos descansar bien para estar fuertes el día siguiente, bueno, en unas horas más bien.

A las 6 ya estábamos cenados y dentro del saco. Nos levantamos para el desayuno y arreglar cosas a la hora prevista, justo cuando Coni y Estefan pasaban por delante de nuestra tienda. Nosotros saldríamos hora y media más tarde, ¡mira q nos cuesta! Las cosas son mucho más lentas a estas alturas.En el campo dos estábamos con Coni y el Estefan, dos austriacos que también tenemos de vecinos en el campo base. Con ellos su sherpa Pemba, muy buena gente, cómo no puede ser de otra forma!!

Solo salir empieza el lio, todo equipado en cuerdas fijas pero tienes que escoger la buena. Aquí David vuelve a demostrar su experiencia. Hacía su trabajo de forma genial, miraba mi seguridad, la suya, escalaba y me animaba, sabía que estábamos en una de las montañas más deseadas del mundo y que a mí me costaría…

Los primeros largos transcurrían por canales de roca granítica, algo descompuesta, pero se dejaba escalar sin necesidad de tirar de jumar.
A partir del tramo de nieve, al poco de salir del campo 2 ya empieza la verticalidad, la cual sólo nos dejará por unos momentos al cruzar el campo 3.Venir a escalar el Ama Dablam es ya un reto serio  que no se decide un día haciendo tomando una cerveza, por  tanto la presión y el respeto se había tenía que dejarse notar en los primeros instantes de la ascensión.

En esta montaña la caída de piedras es uno de los peligros que encontramos durante casi toda la ascensión, de momento está muy oscuro y no vemos nada pero se intuye el patio que tenemos a nuestras espaldas y empezamos a sentir esas sensaciones tan especiales que solo notamos cuando estamos escalando en zonas de compromiso cómo en la que estamos.

No hay descanso, escalamos y escalamos, pasan las horas y la altitud no aumenta, sólo estamos a 6.100m, aun quedan 700m de desnivel  y ya llevamos dos horas de ascensión. David ya me lo dijo: coge café mañana vamos a pasar el día escalando.

Después de  una travesía en roca nos cambia el paisaje. Se acaban las canales de roca.
Pero el descanso se acaba, estamos eufóricos, tenemos ganas de escalar. Además nos queda la parte  más característica del Ama Dablam. Esa parte que siempre hemos visto en fotos y ahora estamos allí. En unos minutos pasaremos por el lado del Dablam (la perla), majestuoso serac colgando que se puede ver en todas las fotos del Ama Dablam. ¡Allá vamos!Nos encontramos debajo de los seracs de la vertiente sur !!!.  Estamos en la Mushroom Ridge.  Antes se pasaba por arriba, pero ahora vamos por debajo. Justo aquí remontamos un corredor de hielo que nos deja justo encima de estos seracs. El campo 3 lo tenemos a tiro de piedra. Tenemos ganas de llegar a él, allí tomaremos un buen trago de té y descansaremos un poco.  Llevamos 4 horas escalando sin tregua alguna. El té nos sienta muy bien, esta amaneciendo, David y yo no mediamos palabra, solo miramos al infinito, nos miramos el uno al otro y sonreímos. No hace falta que nos digamos los que los dos estamos pensando.

Toda esta parte se escala asegurado a cuerdas fijas y con buenas huellas pero estamos por  encima de los 6.300m, todo cuesta un poco más. De repente aparece delante de nosotros unos resaltes de roca y hielo que se ve difícil. A mi mente vienen unas palabras no muy correctas: ¿I tu qué dices que coño haces aquí?

La parte final la hago siempre a unos 10 metros de distancia de David, él siempre vigilante y animándome.

No me olvidaré nunca de su cara cuando se giró hacia mí y con una señal me hacía saber que ya estaba en  la cima. En esos momentos se disparan las emociones, recuerdas todos los esfuerzos realizados, te viene a la cabeza toda esa gente con la que has entrenado, las horas de soledad preparándote para estar justo donde en esos momentos te encuentra.  Buahh me cuesta mucho expresar  todo lo que siento!!

Dejé a David casi  10 minutos de soledad en la cima, lo merecía, merecía disfrutar de esa cima que tanta ilusión les hacía conseguir. Además los 15 metros de distancia que nos separaban me costaron una eternidad. Solo estamos 6800m de altura, ¿como será ascender un ochomil?

Me vienen ganas de gritar: CIIIIIMMMMMMAAAAAAA!

Abracé a mi amigo, sí mi guía, pero con la seguridad de la cima nos dejamos ser amigos para disfrutar juntos de ese momento. Estamos solos, bueno solos, con la compañía del Everest, el Lhotse, el Makalu… Las vistas son espectaculares, aún hoy, una semana después, imagenes imborrables!

David dice de bajar, la bajada es la otra parte de la ascensión y lo tenemos que hacer de forma segura.

Ya en la seguridad del campo 2 y después de más de 13 horas de actividad valoramos lo conseguido. Aquí nos relajamos un poco, sabemos que tenemos unas horas de descanso antes de volver al campo base donde si podremos decir que la expedición al Ama Dablam ha sido todo un éxito. I lo diremos no solo por conseguir la cima, sino por la forma en la que lo hemos hecho y por cómo hemos disfrutado cada instante.

Quiero dedicar unas últimas palabras a David: Muchas gracias amigo, gracias por ayudarme a disfrutar de estas experiencias, y gracias por dejarme compartirlas contigo.

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